En la decoración floral del parque se tuvieron en cuenta varios aspectos de los que expondremos una breve reseña.
Mostrar una vegetación autóctona. En las zonas mas altas se colocaron variedades de pino, característico de la zona Tierra de Pinares, junto con especies de diferentes lugares de la geografía castellano-leonesa y que soportan perfectamente los cambios bruscos de temperatura. Podemos encontrarlos de hoja caduca y de hoja perenne, destacando arces, madroños, acebos, robles, encinas, hayas, olmos, etc.
Carácter oloroso del parque. Castilla y León es la región más grande de Europa, y esto permite la existencia de una gran variedad de flora silvestre que se caracteriza, en la mayoría de los casos, por unos aromas peculiares. Labor difícil fue seleccionar de toda esta riqueza, aquellas plantas que de forma especial se caracterizaran por sus perfumes y se trasformaran en parte significativa del parque. Menos complicado fue su colocación puesto que romero, cantueso, tomillo, espliego, orégano, salvia, menta, etc., son arbustos muy agradecidos y poco exigentes en su ubicación.